viernes, 13 de noviembre de 2009

♥ Cap. 3: ★ Rumores☆

Si quieres saber lo que pasó en el capítulo anterior, lee:

♥ Cap. 2: ★ El principio del comienzo del final ☆





Después de volver de la plaza Arnold, Sandy, Edward y yo, y encontrar todo el panorama revuelto. Prue y Treena vinieron como locas y me apartaron de Edward, disculpándose, por supuesto, para preguntarme qué había pasado. Si era verdad o no, que nos habíamos besado. Yo incrédula, lo desmentí inmediatamente. Ellas al principio no me creyeron, pero terminaron por hacerlo.
- Entonces, ¿no ha pasado nada? - Preguntó Prue.
- No, no ha pasado nada. Hemos estado todo el rato Arnold, Sandy, Edward y yo hablando sobre nuestras cosas, sobre el instituto y todo eso, pero no nos hemos besado. Lo "único" interesante que ha pasado, que es por lo que nos hemos reído, es que cuando el reloj ha marcado las 5, aunque iba mal, han sonado varias campanas y yo he dado un salto del susto y él me ha rodeado un poco con su brazo diciéndome que me tranquilizara, que sólo había sido una campana de la Iglesia, y todos nos hemos reído. - respondí
- ¡Vaya! A mí me hubiera gustado que hubiera pasado algo y fuérais novios. - dijo Treena
- ¡Ya! ¡seguro!¡Yo no soy su tipo, chicas!
- ¡Eso no lo sabes, Bella!
Le miré con cara de incrédula.
- ¿Quién te dice que Edward no está enamorado de ti y simplemente lo está escondiendo?
- Bueno, ¡porque no! ¡porque no soy su tipo, él nunca se fijaría en alguien como yo!
Les miré con cara seria, un poco más triste.
- Por favor, chicas, dejad el tema, vámonos con los demás, por favor.
- Vale, pero deberías buscar a tu primo, Bella, está preguntando por ti porque se ha enterado de que supuestamente os habéis besado...
- ¡¿Qué?! Dios mío... voy a buscarlo, antes de que coja a Edward y le parta la cara... que mi primo es así...
Salí corriendo mientras ellas reían por mi expresión.

Después de dar unas cuantas vueltas por las discotecas encontré a mi primo, el cuál no parecía muy enfadado, más bien, todo lo contrario, estaba muy sonriente y cuando me vió se echó a reir y me preguntó sobre lo que decían las "malas lenguas".
- ¡Primaa! ¡Qué callaito te lo tenías, ¿eh?!
- ¡¿Cómo?!
- Sii, disimuulaa, pero sé que tienes novio... ¡¿Cómo no me lo has dicho?!
- Primo... a ver, Joe... no tengo novio. Yo sólamente...
- ¡No me digas que no, Bella! - me interrumpio - Mira - empezó a hablar más bajito y a sacarme de esa locura de música - me lo han dicho, sé que te han visto en la plaza besándote con Edward, sé que es un buen muchacho, cuídalo y cuídate tú...
- ¡Primo! ¿pero qué dices? ¡Qué yo no me he besado con nadie!
- Prima... a mí me lo puedes contar, soy tu primo.
- Ya, sé que te lo puedo contar, pero no hay nada que contar, la gente habla de más. Estábamos Arnold, Sandy, que es la prima de Ar, y Edward y yo, y hemos estado todo el tiempo los cuatro juntos y... ¡hablando!
- Ya, ahora se dice hablar...
- Primo, de verdad, no ha pasado nada entre Edward y yo, sé que van diciendo que nos hemos besado, pero no es verdad, en serio primo, si hubiera habido algo, no me importaría decírtelo
- Pues ya sabes, si te gusta, tira a por él... y luego me cuentas
Se marchó riéndose.

Vale, mi primo no se lo creía, mis amigas tampoco mucho. "¿Cómo le sentará a Edward enterarse de lo que van diciendo? ¿Y si piensa que fuí yo?" Preocupada me fui hacia Edward que me miraba extrañado por mi expresión preocupada y se acercó hacia mí.
- ¿Qué te pasa?
- Nada...
- Venga Bella, ¿qué te pasa? Puedes confiar en mí
"Si es que es tan cariñoso y tan mono, ¿cómo no me va a gustar?" pensé.
- Nada, que van diciendo cosas que no son
- ¡Ah! Tú también te has enterado... no te preocupes, tampoco sería delito que nos besáramos.
Me miró con sonrisa pícara y se fue hacia sus amigos. Yo me quedé helada y sin saber qué hacer ni qué decir. De pronto apareció Treena muy enfadada, por lo visto también habían dicho que ella y un amigo, Homer, se habían ido al parque a besarse. Cuando me lo contó me empecé a reir. Y se enfadó un montón. Pero es que ella ya tenía novio, Ross. Éste era alto, muy guapo, moreno, con unos ojos marrones tirando a verdecitos muy bonitos. Pero a pesar de su aspecto tan bueno, era un poco... idiota, por así llamarle. Se creía que él mandaba en todo lo que tenía que hacer ella, y siempre estaban discutiendo porque a ella no le gustaba que le dijeran lo que tiene que hacer.
Cuando me vino con el cuento, de que decían que ella y Homer se habían besado, vino muy cabreada, pues si se enteraba su novio, que ese día no había venido con nosotras, se enfadaría muchísimo, y no era verdad que le hubiera sido infiel. La verdad que Homer era guapísimo, escultural, hasta su cara era casi perfecta. Moreno, alto, guapo, con los ojos marroncitos, boquita de piñón. Pero facciones casi perfectas. Muy guapo. Aún así, ella jamás sería infiel al chico con el que está o con el que estuviera.

Después nos dirigimos hacia la discoteca en la que estaban todos. Allí recordando las palabras que me había dicho Edward, me quedé mirando como idiota al cielo, como la discoteca era al aire libre, el techo no me podía impedir que no viera las estrellas.  Por eso me gusta la noche. Sin oscuridad, no podrían verse las estrellas. Aunque quedaba poco para verlas, pues estaba empezando a amanecer. Así que nos reunimos todos en la entrada del pueblo esperando que llegaran los coches que nos llevarían hacia Phorx. Edward se acercó y me dijo:
- En mi coche podeis veniros, ahora vendrá mi padre a por nosotros, subíos las tres conmigo, ¿de acuerdo?
Vacilé un poco antes de decir nada.
- Venga Bella, no me digas que no. Sé que hay muy pocos kilómetros hasta Phorx, podrías ir andando, pero no sé si luego podrías hacer la "romería" - dijo en tono cómico y riéndose.
- Es que... no sé, no quiero molestar
- No es molestia para contigo, me alegraría mucho que vinieras en el coche conmigo - sonrió
- De acuerdo, entonces nos iremos las tres contigo - atiné a decir, un poco nerviosa.
Cuando se fue a hablar con los demás coches que ya se iban me acerqué a mis amigas a decirles que nos íbamos con Edward, ellas locas de contentas me dieron un abrazo de alegría, yo intenté decirles que se comportaran, o él se daría cuenta de la situación.

¿Qué pasaría? ¿Nos recogería de verdad el padre de Edward? ¿Nos iríamos con él o al final nos iríamos andando o en otro coche? ¿Qué pasaría con Edward durante la romería?


jueves, 5 de noviembre de 2009

♥ Cap. 2: ★ El principio del comienzo del final ☆

Para saber qué pasó en el capítulo anterior ve a...  

♥ Cap. 1: ★ El principio del comienzo del final ☆ 

 

 

No sé si de verdad tendría tantas ganas de volver a verme como yo a él. Era algo inusual para mí, no es que me gustara estar sola, pero siempre lo había estado, tenía amigas pero con los chicos no solía relacionarme, más bien solían meterse conmigo, por ser bajita, por mi sonrisa rara, etc. El caso es que no solía hablar con muchos chicos. Alguno me había gustado un poco, pero de ahí a estar obsesionada con él, no me había pasado.

Llegó el gran día, mi amiga Victoria y otras dos amigas nuestras, Prudence (Prue) y Treena; llegamos a Phox a la hora acordada y todos juntos, con ayuda de coches de amigos y de algún que otro padre, nos acercaron al pueblecito pequeño de al lado, dónde estaba la feria.

¡Estaba muy nerviosa! ¡Llevaba un mes sin verle y estaba deseosa de verle! En cuanto le ví aparecer el corazón me dió un vuelco, no podía creer lo que veía... ¡era perfecto! Estaba guapísimo con sus 'jeans' desgastados y un jersey negro. El negro le resaltaba su palidez y lo hacía más perfecto si cabía.

Prue, Victoria, Treena y yo, nos juntamos con sus amigos y nos fuimos todos juntos a una de las discotecas al aire libre que había en la feria. Cuando íbamos andando para allá, Edward se me acercó y yo me quedé sin respiración.

- Hola Bella
- Holla Edward
- ¿Qué tal? ¿Te gusta la feria de aquí?
- Sí, está bien.

¿Está bien? ¡Está genial estando a tu lado!, pensé.

Estuvimos hablando durante un buen rato, pero hubo unas palabras que me dejaron en estado de shock.

-No suelo tener muchos amigos chicos. Soy rara.
- ¿Rara? ¿Por qué? ¿y por qué no puedes tener amigos chicos?
- No digo que no pueda tenerlos, digo que no los tengo. Es difícil de explicar.

Me miró atentamente esperando que le explicara la razón.

- Bueno, a ver... Yo... no tengo muchos amigos chicos... porque suelen meterse conmigo - dubité, y me miró extrañado - sí, bueno, suelen meterse conmigo por ser bajita...
- Pues a mí me gustan más las chicas bajitas - me cortó un poco avergonzado.

En ese momento me quedé paralizada durante unos segundos, no sé qué podía estar pasando, sólo sabía que me estaba poniendo colorada, notaba como el calor recorría mi cuerpo y las mejillas me quemaban.

- Espero que no te siente mal lo que acabo de decir... - dijo sinceramente.
- ¡No! ¡Qué va! Es que... me ha sorprendida - contesté.

¡Y tan de sorpresa! ¡En la vida me hubiera imaginado que un chico como él me diría algo como eso!

Seguimos hablando en la discoteca. Se acercaron un amigo suyo, Arnold, y su prima de Nueva York, Sandy.

- Aquí hay mucho ruido, ¿os apetece venir a dar una vuelta por la plaza para descansar un rato los oídos? - dijo Sandy.
- La verdad me vendría muy bien, los oídos me van a estallar - dije riéndome.
- Pues vamonos los cuatro y así seguimos hablando - dijo mirándome.

Los cuatro seguimos hacia la plaza principal del pueblecito. Allí nos sentamos en un banco esperando que pasara un poco más de la noche, ya que esa noche iba a ser larga. Estábamos de feria pero habíamos quedado en que nos recogerían a las 6 ó 7 de la mañana en coche para cambiarnos e irnos de "romería". Es decir, que a parte de estar casi toda la noche de pie, luego me tocaba andar unos 8 kilómetros, desde Phox hasta su santuario. Me venía muy bien descansar un rato en el banco para reponer fuerzas.

Durante la hora u hora y media que estuvimos sentados en el banco, estuvimos hablando los 4 sobre todo lo que iba saliendo, sobre el instituto, los amigos, los padres, Phox...

Yo no hacía más que mirar a Edward, no podía parar de mirarle. ¡Es tan guapo! Su amigo, Arnold, que era un chico bastante alto, le faltaba pocos centímetros para los dos metros, me sacaba 3 cabezas mínimo, era castaño, con un mechoncillo rojo, algo muy gracioso. Sus ojos eran castaños, pero más oscuros que los de Edward. Era delgadito, pero con un poco músculo, muy poco. Y parecía saber mucho de cultura. Me dejaba impresionada con todas las cosas que sabía. Sandy, su prima, era una chica guapísima, la verdad, el día que la conocí me pareció una chica tan guapa que cualquier chico querría tener. Era morena de piel, y morena de pelo. Sus ojos oscuros, eran casi negros. La verdad, era tan guapa que no parecía real. Parecía más hermosa que una Diosa. Y al hablar, no era nada creída, más bien era modesta. Muy simpática y chistosa.

Estuvimos hablando durante tanto tiempo que cuando nos dimos cuenta, casi era hora de irnos a por los demás para poder irnos ya a la "romería".

Cuando llegamos con los demás, no sé cómo pasó, pero todo el mundo estaba hablando que me había ido con Edward y ¡nos habíamos besado! Vale, vale, estaba deseando besarle, pero ¡no! ¡sólo habiamos estado hablando durante horas con Arnold y Sandy! Incrédula quise correr por todos sitios gritando a todo el mundo que eso era mentira. Pero evidentemente, no lo hice.

¿Qué pasó al final? ¿Qué más había contado la gente? ¿Qué pensaría él de lo que habían dicho? ¿Qué pasaría durante la noche, y durante todo el día siguiente en la "romería" de Phorx?


martes, 3 de noviembre de 2009

♥ Cap. 1: ★ El principio del comienzo del final ☆


¿Por dónde puedo empezar a contar mi historia?

Llevo dos años y medio sin él. Dos años y medio, que me matan por dentro. Empezaré presentándome.
Me llamo Isabella, pero me gusta que me llamen Bella. Soy de estatura normal o quizá un poco más bajita. Mi piel es blanca como el marfil a pesar de las horas al sol que me pueda poner en el verano. Siempre he sido delgada, pero más bien flojucha, y desde luego, no una atleta. Me faltaba la coordinación suficiente para practicar deportes sin hacer el ridículo o dañar a alguien, a mí misma o a cualquiera que estuviera demasiado cerca. Mi pelo era rubio, digo era porque con los años se me ha oscurecido, es más rubio oscuro tirando a castaño.

Pues como iba diciendo llevo dos años y medio sin él... aunque para empezar a contar la historía debería irme unos 5 años atrás.

Era agosto, yo tenía 18 años, iba con una amiga a un pueblecito llamado Forks. Ella, bajita, más o menos pelirroja, flacucha también. Se llamaba Victoria. Fuimos juntas a Forks, porque ella tenía amigos allí, y el chico que le gustaba; y yo tenía familia.

Después de dar una vuelta por el pueblo nos encontramos con amigos suyos y me presentó un chico del que me había hablado ya. Cuando le ví, me puse muy nerviosa. Era un chico desgarbado, algo corpulento pero no mucho, y llevaba despeinado el pelo moreno tirando a castaño con tonos dorados. Era también blanco, parecido a mí. Tenía ojos castaños. Sus facciones eran rectas, perfectas, asimétricas. No conseguía apartar la mirada, pero no sabía bien porqué. La verdad, su cara parecía la de un ángel.

Ese día casi no hablamos, no tuvimos tiempo porque nos fuimos pronto de Forks.

A los dos días, Victoria le dió mi correo. Y estuvimos hablando durante semanas. Hasta que montamos una fiesta en un pueblo de al lado de Forks. Allí nos volveríamos ver.

Los días de antes estuve muy nerviosa, pensaba qué podría ponerme, no hacía más que pensar en él y eso me ponía cada vez más nerviosa. ¿Por qué me ocurría esto a mí? ¿Por qué ahora que me iba a ir a estudiar a la capital, sentía algo, que nunca había sentido, por un chico? ¿Por qué por este chico precisamente?

El día en que volveríamos a vernos se acercaba y yo cada vez me ponía más nerviosa... ¿Qué pasaría con él? ¿Se acordaría de mí, a pesar de haber hablado muy poco por correo? ¿Estaría él tan nervioso como yo? ¿Querría él verme tanto como yo quería verlo a él?