¿Por dónde puedo empezar a contar mi historia?
Llevo dos años y medio sin él. Dos años y medio, que me matan por dentro. Empezaré presentándome.
Me llamo Isabella, pero me gusta que me llamen Bella. Soy de estatura normal o quizá un poco más bajita. Mi piel es blanca como el marfil a pesar de las horas al sol que me pueda poner en el verano. Siempre he sido delgada, pero más bien flojucha, y desde luego, no una atleta. Me faltaba la coordinación suficiente para practicar deportes sin hacer el ridículo o dañar a alguien, a mí misma o a cualquiera que estuviera demasiado cerca. Mi pelo era rubio, digo era porque con los años se me ha oscurecido, es más rubio oscuro tirando a castaño.
Pues como iba diciendo llevo dos años y medio sin él... aunque para empezar a contar la historía debería irme unos 5 años atrás.
Era agosto, yo tenía 18 años, iba con una amiga a un pueblecito llamado Forks. Ella, bajita, más o menos pelirroja, flacucha también. Se llamaba Victoria. Fuimos juntas a Forks, porque ella tenía amigos allí, y el chico que le gustaba; y yo tenía familia.
Después de dar una vuelta por el pueblo nos encontramos con amigos suyos y me presentó un chico del que me había hablado ya. Cuando le ví, me puse muy nerviosa. Era un chico desgarbado, algo corpulento pero no mucho, y llevaba despeinado el pelo moreno tirando a castaño con tonos dorados. Era también blanco, parecido a mí. Tenía ojos castaños. Sus facciones eran rectas, perfectas, asimétricas. No conseguía apartar la mirada, pero no sabía bien porqué. La verdad, su cara parecía la de un ángel.
Ese día casi no hablamos, no tuvimos tiempo porque nos fuimos pronto de Forks.
A los dos días, Victoria le dió mi correo. Y estuvimos hablando durante semanas. Hasta que montamos una fiesta en un pueblo de al lado de Forks. Allí nos volveríamos ver.
Los días de antes estuve muy nerviosa, pensaba qué podría ponerme, no hacía más que pensar en él y eso me ponía cada vez más nerviosa. ¿Por qué me ocurría esto a mí? ¿Por qué ahora que me iba a ir a estudiar a la capital, sentía algo, que nunca había sentido, por un chico? ¿Por qué por este chico precisamente?
El día en que volveríamos a vernos se acercaba y yo cada vez me ponía más nerviosa... ¿Qué pasaría con él? ¿Se acordaría de mí, a pesar de haber hablado muy poco por correo? ¿Estaría él tan nervioso como yo? ¿Querría él verme tanto como yo quería verlo a él?



No hay comentarios:
Publicar un comentario