Para saber qué pasó en el capítulo anterior ve a...
♥ Cap. 1: ★ El principio del comienzo del final ☆
No sé si de verdad tendría tantas ganas de volver a verme como yo a él. Era algo inusual para mí, no es que me gustara estar sola, pero siempre lo había estado, tenía amigas pero con los chicos no solía relacionarme, más bien solían meterse conmigo, por ser bajita, por mi sonrisa rara, etc. El caso es que no solía hablar con muchos chicos. Alguno me había gustado un poco, pero de ahí a estar obsesionada con él, no me había pasado.Llegó el gran día, mi amiga Victoria y otras dos amigas nuestras, Prudence (Prue) y Treena; llegamos a Phox a la hora acordada y todos juntos, con ayuda de coches de amigos y de algún que otro padre, nos acercaron al pueblecito pequeño de al lado, dónde estaba la feria.
¡Estaba muy nerviosa! ¡Llevaba un mes sin verle y estaba deseosa de verle! En cuanto le ví aparecer el corazón me dió un vuelco, no podía creer lo que veía... ¡era perfecto! Estaba guapísimo con sus 'jeans' desgastados y un jersey negro. El negro le resaltaba su palidez y lo hacía más perfecto si cabía.
Prue, Victoria, Treena y yo, nos juntamos con sus amigos y nos fuimos todos juntos a una de las discotecas al aire libre que había en la feria. Cuando íbamos andando para allá, Edward se me acercó y yo me quedé sin respiración.
- Hola Bella
- Holla Edward
- ¿Qué tal? ¿Te gusta la feria de aquí?
- Sí, está bien.
¿Está bien? ¡Está genial estando a tu lado!, pensé.
Estuvimos hablando durante un buen rato, pero hubo unas palabras que me dejaron en estado de shock.
-No suelo tener muchos amigos chicos. Soy rara.
- ¿Rara? ¿Por qué? ¿y por qué no puedes tener amigos chicos?
- No digo que no pueda tenerlos, digo que no los tengo. Es difícil de explicar.
Me miró atentamente esperando que le explicara la razón.
- Bueno, a ver... Yo... no tengo muchos amigos chicos... porque suelen meterse conmigo - dubité, y me miró extrañado - sí, bueno, suelen meterse conmigo por ser bajita...
- Pues a mí me gustan más las chicas bajitas - me cortó un poco avergonzado.
En ese momento me quedé paralizada durante unos segundos, no sé qué podía estar pasando, sólo sabía que me estaba poniendo colorada, notaba como el calor recorría mi cuerpo y las mejillas me quemaban.
- Espero que no te siente mal lo que acabo de decir... - dijo sinceramente.
- ¡No! ¡Qué va! Es que... me ha sorprendida - contesté.
¡Y tan de sorpresa! ¡En la vida me hubiera imaginado que un chico como él me diría algo como eso!
Seguimos hablando en la discoteca. Se acercaron un amigo suyo, Arnold, y su prima de Nueva York, Sandy.
- Aquí hay mucho ruido, ¿os apetece venir a dar una vuelta por la plaza para descansar un rato los oídos? - dijo Sandy.
- La verdad me vendría muy bien, los oídos me van a estallar - dije riéndome.
- Pues vamonos los cuatro y así seguimos hablando - dijo mirándome.
Los cuatro seguimos hacia la plaza principal del pueblecito. Allí nos sentamos en un banco esperando que pasara un poco más de la noche, ya que esa noche iba a ser larga. Estábamos de feria pero habíamos quedado en que nos recogerían a las 6 ó 7 de la mañana en coche para cambiarnos e irnos de "romería". Es decir, que a parte de estar casi toda la noche de pie, luego me tocaba andar unos 8 kilómetros, desde Phox hasta su santuario. Me venía muy bien descansar un rato en el banco para reponer fuerzas.
Durante la hora u hora y media que estuvimos sentados en el banco, estuvimos hablando los 4 sobre todo lo que iba saliendo, sobre el instituto, los amigos, los padres, Phox...
Yo no hacía más que mirar a Edward, no podía parar de mirarle. ¡Es tan guapo! Su amigo, Arnold, que era un chico bastante alto, le faltaba pocos centímetros para los dos metros, me sacaba 3 cabezas mínimo, era castaño, con un mechoncillo rojo, algo muy gracioso. Sus ojos eran castaños, pero más oscuros que los de Edward. Era delgadito, pero con un poco músculo, muy poco. Y parecía saber mucho de cultura. Me dejaba impresionada con todas las cosas que sabía. Sandy, su prima, era una chica guapísima, la verdad, el día que la conocí me pareció una chica tan guapa que cualquier chico querría tener. Era morena de piel, y morena de pelo. Sus ojos oscuros, eran casi negros. La verdad, era tan guapa que no parecía real. Parecía más hermosa que una Diosa. Y al hablar, no era nada creída, más bien era modesta. Muy simpática y chistosa.
Estuvimos hablando durante tanto tiempo que cuando nos dimos cuenta, casi era hora de irnos a por los demás para poder irnos ya a la "romería".
Cuando llegamos con los demás, no sé cómo pasó, pero todo el mundo estaba hablando que me había ido con Edward y ¡nos habíamos besado! Vale, vale, estaba deseando besarle, pero ¡no! ¡sólo habiamos estado hablando durante horas con Arnold y Sandy! Incrédula quise correr por todos sitios gritando a todo el mundo que eso era mentira. Pero evidentemente, no lo hice.
¿Qué pasó al final? ¿Qué más había contado la gente? ¿Qué pensaría él de lo que habían dicho? ¿Qué pasaría durante la noche, y durante todo el día siguiente en la "romería" de Phorx?


No hay comentarios:
Publicar un comentario